miércoles, 20 de abril de 2011

Trabajar como un sueco

La alcaldesa de L'Hospitalet se ha mosqueado con una empresa de refrescos. Más concretamente, con la campaña publicitaria de un nuevo refresco. Que, mira, ni le doy la razón ni se la quito porque no acabo de entender demasiado bien el slógan.

Resulta que la empresa Orangina Schweppes acaba de sacar una bebida al mercado, a base de guaraná. Una nueva "energy drink", de esas tipo Red Bul que prometen que te metes un par de latas y no duermes en toda la noche y, además, luego te vas a tomar unos churros viendo como sale el sol en la playa.

La campaña de este refresco, que se llama "V" (que con ese nombre a mi me hace pensar en series de ciencia ficción con lagartos), ha consistido en llenar Barcelona y aledaños con unos carteles en los que se leía "Trabaja como un Sueco aunque seas de l'Hospitalet".



Parece que la alcaldesa ha llegado a la conclusión leyendo el slogan, de que el mensaje subyacente es que la gente de l'Hospitalet no trabaja. O, al menos, que no trabajan tanto como los suecos. Y que con esta nueva bebida energética incluso un tío de l'Hospitalet puede llegar a trabajar como un sueco. Lo que, visto así, me parece bastante ofensivo y casi racista, lo que me justifica el rebote de la alcaldesa. Que la señora también puede pensar "y por qué nosotros y no los de Badalona o Palau de Plegamans o los de la calle Entenza?".

Pero, la verdad, no veo tampoco que haya para tanto. Puede ser ofensivo pero, desde luego, no es publicidad porque, siendo de l'Hospitalet, quién demonios quiere trabajar como un sueco?

Vamos, yo no conozco a nadie de l'Hospitalet (ni de Badalona ni de Palau de Plegamans ni de la calle Entenza) que deseara convertirse en sueco. Para qué? Para ser más aburrido que un discurso de Rajoy? Para tener un sentido del humor similar a un bacalao seco? Para vivir 8 meses al año en casi perpetua oscuridad y frio y los otros cuatro vivir siendo aburrido y sin sentido del humor? Para ser tan imaginativo que al tornillo del cajón del armario de Ikea le llamas Sondennlinnekylenn?

Entonces, si partimos de la base de que nadie quiere ser sueco (creo que ni los mismos suecos, sino a ver por qué se vienen aquí de vacaciones y se comportan como si fuesen borrachos del barrio de La Mina, con todos mis respetos al barrio de La Mina), si partimos de esa base, digo, qué clase de publicidad estúpida era esa? Habría dado igual decir "Bebete una lata de esto y te volverás un muermo, tío!" o "Un poco de V y serás más aburrido que un lagarto congelado!".

Porque, a ver, alguien conoce alguna ventaja remarcable de los suecos sobre la gente de l'Hospitalet? Sí, bien, son rubios y guapos y no están en el paro pero, aparte de eso? Alguien considera que una cena con suecos será mucho más divertida que con gente de l'Hospitalet? O que irse de marcha en Suecia es el colmo de la alegría? Porque recordemos que es la publicidad de una bebida energética que, usualmente, suelen mezclarse con vodka en las noches que supones que serán largas. No es una medicina para rendir más en el curro o un tratamiento psiquiatrico para dejar de divertirse. Es una bebida para noches largas. Sí, en eso los suecos nos ganan. Sus noches son larguísimas. Pero, cojones, quien aguantaría una noche normal con un sueco como compañía? Y ya no hablemos de una noche de seis meses?

Entiendo el enfado de la alcaldesa. El anuncio es discriminatorio y ofensivo. Pero además es estúpido. Qué tio de l'Hospitalet, en su sano juicio, saldría de marcha como buen mediterraneo que es, pero pensando en que quiere trabajar como un sueco?

Venga, hombre, por Dios!

Por suerte para ellos, la empresa Orangina Schweppes ha reaccionado y ha empezado a retirar los anuncios. Y no creo que sea por las quejas de la alcaldesa. Es que alguien se habrá dado cuenta que con esa publicidad iban a vender tantas unidades de "V" como fiestas divertidas hay en Suecia.

sábado, 16 de abril de 2011

El amigo extravagante


LLevo hoy el día un tanto asustado. Resulta que leo la prensa (lo que, en los tiempos que corren, es como aplicarse un cilicio para sufrir un poco más de lo que ya se sufre) y me entero que estoy de acuerdo en algo, aunque sea en lo único, con uno de los personajes más raros del planeta: Don José María Aznar.

Sí, Aznar, el tipo ese que se sacó la foto de las Azores muy orgulloso de las compañías (malas) que frecuentaba. El mismo que en visperas de elecciones hablaba catalán "en la intimidad" y luego atacaba todo lo que pasaba a este lado del Ebro. El mismo de las "dos vías de investigación" y el "ha sido ETA". El de las clases magistrales en inglés chapurreado o el castellano hablado con acento de Speedy Gonzalez borracho. Ese Aznar, sí.

Pues resulta que el hombre ha dado otra de sus clases magistrales en la Universidad de Columbia que, por cierto, si me preguntais, en vista de los oradores que acuden es una Universidad a la que nunca mandaría a un hijo mío, y esa clase magistral ha quedado grabada por una cámara. Que quizá el hombre ni sabía que estaba allí.

En esa clase magistral, el Presidente de Honor del Partido Popular ha criticado a los paises occidentales por los ataques a Libia y ha calificado a Gadafi como "amigo extravagante" de Occidente. Si sabrá él de extravagancias, oye.

El amigo Jose Mari ha recordado que Gadafi es una especie de chaquetero que en cuanto vió la que le podía caer encima en el 2003, decidió dejar de lado sus veleidades terroristas para pasarse completamente al lado Occidental, acabando con sus programas de armas nucleares y químicas y empezando a trabajar contra el terrorismo islamista. Una joya, vamos. Pero "nuestra" joya.

Pero la idea del buen amigo Jose Mari es simple (qué demonios, nunca ha sido un tipo muy profundo): si Occidente trata así a sus amigos, por muy extravagantes y dictatoriales que estos sean, qué clase de imagen están dando al mundo?

Por desgracia, y esto me da miedo, mucho miedo, estoy de acuerdo con Aznar. Hasta ahora quienes han caido en estas revueltas por la "libertad" arabes? Pues Ben Alí de Tunez y Hosny Mubarak de Egipto, dos dictadores tan dictadores como cualquier dictador, pero amigos de Occidente. Ahora está Gadafi, el "amigo extravagante", metido en una guerra civil con él por un lado, unos rebeldes que nadie sabe quien son por el otro, y la OTAN que bombardea todo lo que se mueve, sin saber muy bien quien recibe la hostia.

Mientras tanto, las protestas populares en Siria o en Irán, regímenes dictatoriales contrarios a Occidente, no han recibido el más mínimo apoyo ni de la OTAN, ni de Europa, ni de la ONU ni de nadie en absoluto. Así que Occidente da la sensación de pagarle a sus amigos "feos" con una bofetada en la cara, mientras que a sus enemigos igual de "feos" les ignora, no sea que se molesten.

Nuevamente, algo se me escapa. En Libia, el número dos de Al Qaeda, Eiman al Sawahiri, el amiguete de Bin Laden, ha instado a su gente y al pueblo libio a luchar contra Gadafi. Con lo que ahora resulta que la OTAN le está dando cobertura aerea a Al Qaeda, cosa bastante sorprendente para una mente simple como la mía. Y el mismo al Sawahiri ha ordenado a su gente en Egipto y en Tunez que luchen por instaurar un estado islámico en esos paises.

Así que, de pronto, con el apoyo de Occidente y de las bombas de la OTAN, podemos encontrarnos con que 3 dictadores esperpénticos pero amiguetes son substituidos por 3 nuevos dictadores, esperpénticos de seguro, pero que nos odiarán con celo fanático, a pesar de que nuestro dinero, presiones y bombas les habrán colocado en su sillón.

Lo entiende alguien? A qué viene este celo occidental por echar a los amigos "extravagantes" como sea, sin pensar en quien está detrás de esos movimientos? Que las cosas se le han escapado de las manos a los servicios secretos occidentales, cosa ya bastante habitual, es obvio. Que no tenían ni idea de lo que se estaba cociendo, está claro. Pero que la reacción ante la sorpresa inicial haya sido tan absurda como para llegar a bombardear a un "aliado", en defensa de una gente que huele a Al Qaeda a 100 millas, raya lo esperpéntico.

A ver si al final los extravagantes vamos a ser nosotros?

Como sea, seguiré teniendo un mal día. He descubierto que puedo estar de acuerdo con Aznar en al menos una cosa. Y eso no puede ser bueno.

jueves, 14 de abril de 2011

Fin de carrera

Se supone que el sentido de cualquier carrera es terminarla. Y la mayoría de veces, sobre todo si eres tú quien corre, das gracias a los cielos cuando terminas.

Hoy he llegado a la meta de la Barcelona World Race virtual. O sea, a Barcelona. Eso quizá sea lo primero que molesta: salí de Barcelona hace tres meses, he dado toda la vuelta al mundo, y todo para que el premio fuese volver a Barcelona. Que una persona pragmática podría decir: "Pues coño, pa volver al mismo sitio, no haber salido".

Eso sorprende porque, al ser uno mismo de Barcelona, volver a ver el Hotel Vela, que además ya vi en el 3D cuando salí, aparte de que puedo verlo realmente cuando quiera, no es que sea el colmo del exótismo. Supongo que para australianos, ingleses, franceses, alemanes y resto de guiris varios que han competido, llegar a Barcelona de vuelta tiene un toque exótico. Yo, simplemente, me he imaginado a mi mismo llegando al puerto, amarrando el barco al muelle y luego cogiendo el Metro para irme a casa, con esa sensación de cansancio que uno siente después de un viaje largo. Las anécdotas del viaje y las fotos quedan para después. Cuando uno llega, solo quiere irse a casa y el viaje en Metro se hace larguísimo.

Lo segundo un poco frustrante es que se ha acabado. Y en esto creo hablar en nombre de todos los participantes: aunque hubo momentos en estos más de tres meses en que la cosa era muy pesada y que los tres días en el Mediterraneo de vuelta se han hecho inacabables, nos hemos divertido y sabe mal que haya terminado. Sabe mal no estar pendiente de los cambios de viento, sabe mal no devanarse los sesos mirando las previsiones metereológicas para planear una buena estrategia, sabe mal no volver a sentir el placer de tener un buen viento por la aleta y ver al barco volando en el 3D, sabe mal no volver a sentir la emoción de ganar puestos cuando se acierta o perderlos cuando te equivocas. Incluso sabe mal no volver a sufrir más los fallos del software, peores que tormentas o que ataques de ballenas enloquecidas.

Pero lo que más mal sabe es perder el contacto con toda la gente a la que se ha conocido, algunos en cierta profundidad, otros más superficialmente. Docenas de personas con las que se ha coincidido en ciertos momentos o en varios y se ha entablado una camaradería, pese a la competición. Sí, con varios queda el contacto por email o messenger y la promesa de futuras quedadas. Pero todos sabemos que ya no será lo mismo comerse unos calamares y tomarse una cerveza en el puerto, contando batallitas de como encaramos el Estrecho de Cook, que lo que fué estar ahí en ese momento cuando lo encarabamos y se definieron varias estrategias y todos sentimos la prisa por llegar antes.

Sabe mal. Si estas "Cartas de un perdedor" hubiesen empezado antes, habría podido contar anécdotas muy interesantes e historias muy jugosas. Ahora ya no tendrá gracia contarlas. Quizá en su momento tampoco. Porque como dicen los soldados cuando vuelven de una guerra, para entenderlo tienes que haber estado ahí.

Sabe mal. De hecho he terminado la carrera a las 22:39 y casi tres horas después aún no he cerrado el programa, aunque mi barco está anclado, inmovil e inutil, en el puerto de Barcelona. Y aunque ya me da igual en el fondo quienes se han colocado bien para coger un buen viento y quienes no, he seguido mirando a los otros barcos. Sabe mal porque cuesta desengancharse de esto.

Al final, al menos, hemos tenido una "sorpresa". Se nos ha dado un diploma como participantes. Un diploma bonito que, sí, pienso imprimir y colgar de la pared.

Mi barco, el Taxidermia, ha terminado en la posición 263, completando la carrera en 103 días, 8 horas, 34 minutos y 31 segundos. Lo que no está mal para una carrera que han empezado más de 45.000 personas y que acabarán seguro más de 15.000.

Sabe mal, pero no levantarse más a las seis de la mañana tendrá su gracia.

Desde mi casa, a 0 millas de Barcelona, en la posición final 263.